La razón por la cual Jesús vino e hizo lo que hizo, no fue para ser registrado en un libro de historia, y aunque el tiempo se cuenta a partir de su nacimiento, no fue para eso. Tampoco lo que fue para que alguien hiciera una película.
La razón es que Él nos ama, lo demostró en la cruz.
Esa cruz es muy importante. Nadie en la historia pudo dejarla de lado. Tú la has visto, has pensado en ella. Has leído acerca de ella, y hasta la has llevado colgada en el pecho. Pero… ¿tenes una relación con quien murió en ella? “Mientras moría en la cruz, sobre su propio cuerpo llevaba nuestros pecados…” (1 Pedro 2:24).
Juan el Bautista lo presentó así: “Ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
Si no hubiera habido soldados, ni juicio, ni Pilato, ni multitud, lo mismo hubiera ocurrido.
No fueron los soldados quienes lo mataron. Fue su amor hacia nosotros.
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